Es evidente que todo profesional debe tener una formación, una formación especializada, y cuanto más sólida mejor, una experiencia, un estudio constante, etc. Cualquier persona que trabaje con personas debe tener en cuenta que son eso: personas. Entonces, mi pregunta es, ¿por qué no sucede lo mismo con la danza? ¿Por qué cualquier persona puede ponerse a dar clases de sevillanas, de salsa o de oriental? Creo que la única respuesta posible es la ignorancia. La ignorancia de la persona que se atreve a ponerse delante de un grupo de personas dispuestas a aprender a bailar y a pasarlo bien, y el desconocimiento de las personas que contratan a “profesoras”.
Según mi opinión, una profesora es responsable de todas las personas que están en clase. Responsable de su salud, de su diversión, de su aprendizaje…
Una profesora debe, como mínimo:
- conocer la base de cada movimiento, el porqué de cada movimiento,
- saber cómo explicar cada movimiento de distintos modos para que todas las alumnas puedan entenderlo,
- conocer los orígenes, historia, etc de la danza,
- conocer los ritmos, cómo bailarlos y cómo interpretarlos,
- tener un conocimiento del folklore, saber qué es folklore y qué es fantasía,
- disponer de un temario para cada curso, un temario que garantice un aprendizaje lógico y progresivo,
- ser capaz de crear secuencias y coreografías que engloben lo aprendido hasta el momento,
- ser capaz de reconocer errores de las alumnas y saber cómo corregirlos,
- ser capaz de evitar lesiones en las alumnas,
- motivar el aprendizaje,
- etc.
- pero sobre todo, ser humilde, muy humilde, pensar que no lo sabe todo y entregarse a la danza, estar dispuesta a invertir horas y más horas en aprender, actualizarse, mejorar, etc
A continuación os adjunto un fragmento del Código de Ética de la Danza del Vientre que hace referencia a las profesoras de danza del vientre. Me parece interesante para reflexionar.
El Código de Ética de la Danza del Vientre fue elaborado a partir de la iniciativa de Shalimar Mattar, editora del diario "Oriente, Encanto y Magia", objetivizando la organización y valoración de la danza del vientre en Brasil. Este es el resultado de un trabajo conjunto y democrático que contó con la participación de 439 practicantes de este arte (aficionadas y profesionales) durante un período de 10 meses de trabajo. Fue publicado durante el "1º Simposio de la Danza del Vientre" que tuvo lugar en São Paulo en marzo de 2002. La danza del vientre es una expresión artística y como tal debe ser difundida. Corresponde a los profesionales de este área velar por su concepto, manteniendo así, los patrones de elegancia que envuelve y no permitiendo su vulgarización. Para ejercer sus funciones con dignidad, los profesionales del sector deben recibir una remuneración justa por los servicios artísticos o didácticos prestados. Es considerada conducta antiética la práctica de competencia desleal con otras profesionales del área (bailarinas o profesoras).
- La profesora debe ejercer su trabajo libre de toda y cualquier discriminación, motivando y respetando a sus alumnas, independientemente de características físicas, de edad, religión o clase social, recordando que esta es una actividad que esta direccionada al bienestar y equilibrio físico, mental y emocional. Por lo tanto, no pueden ser exigidos patrones estéticos que diferencien o discriminen a cualquiera de ellas.
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